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Jóvenes bailarines de tango de Bariloche

Florencia Ñancufil de 15 años y Adrián Pérez, de 16, son bailarines barilochenses de tango. En esta charla hablan de su pasión por este baile, de sus comienzos, su presente, sus anhelos, y cómo se plantan ellos en el mundo del 2×4.

El Rincón del Tango es una milonga, pero también un bar y un lugar donde tomar clases o disfrutar shows tangueros. Allí nos encontramos con Florencia y Adrián antes de que comience una de las clases de tango. Estos muy jóvenes bailarines profesionales, además de dar shows desde hace dos años, ensayan y colaboran en las clases de baile que se dictan en el Rincón del Tango.

Los participantes de la clase van entrando y saludan a los bailarines, de fondo se escuchan (por supuesto) unos tangos bien milongueros, de esos que dan ganas de ensayar algunos pasos, aunque no se sepa nada de este ritmo argentino.

Adrián Pérez tiene 16 años, es simpático y parece un poco tímido, se viste a la moda, jean amplios, una camperota con capucha y abajo una remera negra. Sobre su inicio con el tango cuenta que baila desde hace 6 años: “Empecé bailando en la Escuela de Arte La Llave a los diez años. Me gustaba y me anoté, y después vine acá (a El Rincón del Tango) y bailé con otras chicas hasta que apareció Florencia”.

Su compañera, Florencia Ñancufil, tiene 15 años. Es una chica bonita y simpática. Un piercing que le adorna la cara da señales de su edad y de que por más que baile tango, su tiempo es hoy. Sobre sus inicios cuenta que: “Hace cuatro años que empecé y siempre bailamos con Adrián. Me acerqué al tango porque mi mamá empezó a bailar acá en El Rincón del Tango y yo me enganché: Mi mamá dejó y yo seguí.”

Adrián y Florencia siguen tomando clases con sus profesores de siempre, Ana María y Raúl del Rincón del Tango. También ayudan a los profesores en las clases de tango que se dictan en El Rincón y además bailan en shows.

Esta profesión, aunque no parezca, requiere mucho trabajo. Aquí Florencia y Adrián cuentan detalles de su rutina como bailarines.

F- Practicamos bastante, sí, y también le dedicamos bastante tiempo a esta actividad, porque hay que corregir muchas cosas y practicar. Además los dos vamos al colegio y tenemos nuestras cosas. Pero casi se podría decir que ¡vivimos acá! (por El Rincón del Tango)
A- Venimos a bailar de martes a viernes. También podríamos venir los sábados, pero se nos complica. Aunque estamos casi todos los días acá. Por mi, ¡estaría todo el día acá!

Baripedia- ¿Cómo es dar ese salto entre empezar a bailar y pasar a ser profesional?
F- Es un cambio, milonguear y hacer shows son dos cosas distintas. Es un poco más complicado, al milonguear te dejás llevar, en cambio en el show tenés que estar pendiente de que tenés que saltar y de la coreografía, y ya es un poco más complicado. Tenemos preparadas varias coreografías. Y la última presentación fue en la Cumbre Mundial del Tango, que llevó muchos ensayos y práctica.

B- ¿Algunas veces se olvidan de la coreografía?
(Risas cómplices de los dos)
F- Sí.
A – Sí, yo una vez me olvidé… (Más risas)

B- ¿Y cómo lo resolvieron?
A- ¡Improvisamos! Estábamos bailando y me olvidé. Me quedé en blanco. Pero improvisamos y no se notó.

B- ¿Es difícil encontrar una buena pareja de baile?
F- Sí, es difícil. Tenés que elegir por el nivel y además tenés que buscar a alguien que se dedique a eso con vos, porque hay que practicar y sin práctica no funciona, no se puede.
A- Es difícil. En Bariloche pasa que no hay otra bailarina del nivel de ella. Y si tengo que buscar otra persona tengo que empezar de abajo otra vez. O sea, hay otras escuelas de tango pero no hay otra igual a ella. (Risas)
F- Hay que tratar de llevarse bien. A veces es difícil, pero hay que tratar igual, porque se trata de mantener el vínculo.

B- Y para bailar, ¿en los pies qué usan?
F y A- ¡Zapatos!
F- Yo no puedo bailar con zapatillas. Pero bueno, Adrián liga cada taco, cada golpe, pobre.
A- yo antes sí, en la clase bailaba con zapatillas.

B- Para Adrián: ¿Es tan duro como jugar al fútbol?
A- No, ¡pero me pegan más acá! (Risas de los dos)
F- Al principio teníamos muchos moretones, golpes, pero después vale la pena todo eso.

B- ¿Qué planes o anhelos tienen a futuro?
A- Yo quiero seguir con esto.
F- Y yo también. Nosotros acá con los profesores estamos muy contentos, pero igual sabemos que hay mucho por aprender todavía. Por suerte tenemos tiempo todavía.
A- Me gustaría ir a Buenos Aires y bailar, y demostrarles que acá también se baila tango. Porque siempre vienen de la Capital y te miran como sobrándote, hasta que te ven bailar y se quedan callados.

B- ¿Cómo ven a Bariloche en relación al tango?
A- Por ejemplo: hubo milongas en By Pass (una discoteca local) por la Cumbre Mundial del Tango y yo llegaba vestido como me visto siempre, aparezco con capucha, jeans. Y la gente me miraba desconfiando, les mostraba la credencial y decía que venía a bailar y pasaba. Pero recién cuando me veían bailar decían
‘ah, mirá vos, bailás lindo…’ Pero parece que no aparentamos lo que somos.
F- Lo que pasa es que para los shows nos producimos, con los trajes, los vestidos, y después afuera no. Los dos tenemos gustos raros, con mucho color, o nos vestimos informal. La gente se sorprende porque no parecemos lo que somos, es que a veces se cree que hay que andar todo el tiempo vestido de tanguero.
A- Lo importante es resaltar que en Bariloche también se baila tango.

La música sigue llegando desde el salón y en pocos minutos Florencia y Adrián estarán también recorriendo esa pista al ritmo del 2×4. Quienes quieran ver bailar a estos jóvenes barilochenses pueden acercarse a El Rincón del Tango, en Moreno 40, mandar un mail: buzon@elrincondeltango.com.ar, o llamar para hacer reservas o consultas a los teléfonos (02944) 15559148, y (02944) 527921.

 

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